¡No tienes derecho a morirte soldado!

Durante años me quejé de que me llamaran: dura, fuerte, guerrera, incansable, cruela edit, generala, Adelita … Y la última hace unos días: “Verónica Tacher” pero no me era posible comprender a qué venía tanto mote de “dureza”. Llena de ideas y juicios que he ido aprendiendo sin querer y sin poder ver la inmensa ternura de la que soy capaz, el amor incalculable que tenemos todos los seres humanos y que antes o después decidimos ocultar por creer que nos hace menos vulnerables.

Después de estos ocho meses de “batalla” tuve que reconocer que en mi talante hay algo que encuentro en muchas mujeres: esa fuerza para no morirse cuando de verdad, estábamos muriendo, en la raya, al filo de la navaja, y siempre en algún instante justo antes de ahogarnos una certeza: ¡patea! ¡levanta! ¡resiste! ¡comprende! ¡intenta!

¡Gracias generala! Gracias soldado, gracias madre por “eso” que asusta a tantos y mantiene mi vida ( y la de otros tantos)
¿Y la vida tiene que ser lucha? ¿En dónde aprendí eso? ¿Porqué creí que había que tocar el dolor y embarrarse en él?
La vida, el amor, la felicidad, la certeza no duelen… Nunca duele.

Que bueno que no morimos porque la vida trajo aprendizajes incalculables a nuestras almas. Que bueno que no nos suicidamos, que dejamos estar al dolor, las creencias, ideas, para luego aprender ( un poquito más)

¿Cuántas veces tuvimos que ser nuestras “buenas madres”? Esas que a sabiendas del dolor que se vivía nos gritaron: ¡Levántate Trinity! ¡Tírate de la cama! ¡Solo por ahorititita! ¡Una vez y ya! ¡Si no lo logro te dejo morir! Jajaja… Claro, ahora me río, pero mientras tanto mi ser entero estuvo en pena. ¿Qué es esa fuerza? La única manera que puedo entender es cerrando los ojos y evocando la cara de mi mamá. Hoy sé, con estos años; a que venían ciertos gestos que hoy encuentro en el espejo.

¡Y llegué a pensar que estaba enojada conmigo! ¡Inocente!

No tengo respuestas, solo sé que había menos drama, menos dolor y que ojalá nunca lo necesites para comprender.

Verónica Lozada

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